Pablo Awad

Evolución de un control room

Esta es la historia de mi control room. Un control room evoluciona: va cambiando con el paso del tiempo y se va adaptando a las necesidades del productor musical.

Todo empezó como un estudio de grabación donde principalmente grababa bandas de rock. Al principio no tenía una interfaz con varias entradas; todo lo grababa con una Mbox. Me hacían falta micrófonos especializados, como un kit para baterías o buenos micrófonos para guitarras. Casi todo lo grababa con algunos Shure SM58.

Hacía una premezcla estéreo en una consola analógica Yamaha, que después entraba por la Mbox a Pro Tools. Usualmente grababa primero la parte instrumental y después las voces y los arreglos adicionales, como punteos o teclados. Este método era limitado. Necesitaba más de dos entradas simultáneas, por lo menos ocho. También necesitaba mejores micrófonos. Con el tiempo fui consiguiendo más equipos para poder hacer grabaciones multitrack.

La primera compra fue un par de monitores: unos Behringer Truth. Incluso fue necesario construir una mesa más grande, con más espacio. Después llegó la Digidesign 003 Factory, una interfaz más completa, con 4 preamps, control surface y entradas ADAT. Luego agregué un preamp PreSonus DigiMax D8. En total ya contaba con 16 entradas independientes, ideales para grabar bandas en bloque. Además, ya tenía un kit de micrófonos Shure para grabar baterías. Con estos equipos el estudio funcionó durante aproximadamente cinco años, en los que grabé muchas bandas de diferentes géneros y aprendí técnicas de grabación, edición y mezcla.

Axiom y APC

En la época de la Digidesign 003 producía mis tracks electrónicos en Reason. ¡A punta de mouse! Ahora que lo pienso, es increíble que no perdiera la paciencia haciendo música solo con un mouse. Después conseguí el controlador MIDI M-Audio Axiom 25, que cambió mi forma de secuenciar bajos y synths. Podía crear basslines más funky y grabar mis interpretaciones directo a Reason, aunque con la mala costumbre de cuantizar todo (¡elimina todo el groove!). Más adelante agregué los Korg nanoKONTROL y nanoPAD para tener más knobs y control: pequeños, buenos y baratos. Con esta configuración hice mi primer EP, con el que empecé a explorar un sonido más techno.

Ya no era necesario usar Pro Tools. Podía usar un DAW más moderno e innovador, que me facilitara grabar jams, interpretaciones en tiempo real e ideas de una forma más rápida y fácil.

Ableton Live. Este programa cambió totalmente mi forma de hacer música. Ahora es un proceso más divertido, natural e intuitivo. Es un DAW que estimula la creatividad y la experimentación, ideal para producir techno. Creo que Pro Tools es para ingenieros dedicados a la grabación y la mezcla tradicional, aunque sigue siendo el mejor programa para editar audio; de eso no hay duda.

Para controlar Live sin el mouse compré el controlador Akai APC40, que es la pieza central del estudio. Es perfecto para lanzar clips de audio y manipular los efectos en los envíos de Live. Y para grabar patrones de percusión de forma manual a través del Drum Rack de Live, conseguí el Korg padKONTROL. Con estos equipos hice Expansion, un EP en el que exploré un sonido acid inspirado en los primeros trabajos de Plastikman.

Acidlab y Ableton Push

Mi interés por la música electrónica fue creciendo cada vez más, hasta el punto de que vi necesario tener mis propios sintetizadores y drum machines. Primero compré el Moog Minitaur, un monstruo para hacer líneas de bajo, con muchas perillas para manipular el sonido y el clásico filtro Moog. Después encargué el sintetizador Acidlab Bassline (réplica de la Roland 303) y la drum machine Acidlab Miami (réplica de la Roland 808).

Con estos sintetizadores puedo hacer música electrónica, grabar jams directo a Live y obtener un sonido cálido. Con estas máquinas grabé mi EP más reciente.

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