Sonidos de Nueva York
En mayo estuve visitando Nueva York. Y aproveché el viaje para hacer unas cuantas grabaciones de campo y capturar los sonidos de “La Gran Manzana”.

La primera grabación es del Subway. La hice a bordo de un tren que se dirigía a la estación 125 Street, en Harlem. Grabé todo el trayecto. Se escuchan los rieles, el vagón, incluso la voz del operario que anuncia las próximas paradas. Al bajarme, grabé los sonidos de la estación y del tren alejándose por el túnel.

Un sábado, capturé los sonidos del Washington Square Park. Era un día soleado y el parque estaba lleno de visitantes. En la grabación se escucha la gente, los pájaros y los sonidos de la fuente central. Varios músicos estaban tocando esa tarde. Y alcancé a grabar las melodías cálidas de un grupo de jazz, la banda sonora perfecta para este emblemático parque del Village.
El jueves a mediodía fui a Grand Central Terminal. En la grabación que realicé se siente el espacio reverberante y las multitudes de viajeros que recorren esta majestuosa terminal de transporte.

En la grabación que hice en Times Square no se alcanza a percibir la multitud de turistas que estaban esa noche en la famosa intersección. Aunque sí quedaron registrados motores, pitos y personas hablando diferentes idiomas. Noté que la grabación se empezó a infestar de interferencias, ¿quizás causadas por la cantidad abrumadora de publicidad, pantallas luminosas y aparatos electrónicos? No sé. Pero estos ruidos delatan defectos de la grabadora Tascam de bolsillo… que va siendo hora de reemplazar. ¿Por un micrófono para iOS?
Otra noche, cuando iba saliendo de la estación 42 Street–Bryant Park, alcancé a escuchar a lo lejos, en uno de los pasillos subterráneos, la melodía de un violonchelo. (¿Cuál es esa canción? Si saben, me cuentan). Y aunque no alcancé a conectar los audífonos, saqué de afán el micrófono de mi morral y empecé a grabar. La melodía rebota en las paredes de la estación y luego, de repente, desaparece cuando el rechinar de los rieles del tren se la lleva.
Mientras caminaba una tarde por las cuadras de Chinatown, y después de pasar a echarle un vistazo al templo budista Mahayana, llegué a un parque infantil que estaba llenísimo de niños jugando. Grabé 3 minutos y 42 segundos. El parque resultó ser el Sara D. Roosevelt Park.

Al día siguiente fui al Central Park. La primera grabación que registré fue en Bethesda Terrace. Un lugar cinemático, pero concurrido. Estaba lleno de turistas. Entonces me alejé de las multitudes y subí a una roca, cerca de Cherry Hill, desde donde capturé 3 minutos de sonidos: aves, el hum lejano de Manhattan y la gente que pasaba cerca del camino. Este resultó ser el lugar ideal para descansar. Las caminadas en NYC son brutales.
Para evitar que las grabaciones se arruinaran con el viento —subwoofer de la naturaleza— usé el protector Tascam WS-11. Pieza clave para hacer capturas al aire libre.

En uno de los últimos días del viaje, antes de regresar a Bogotá, volví al Central Park. Y grabé la transición sonora desde el interior del parque hasta la calle frente a la entrada principal del Museo de Historia Natural. Durante este recorrido pasé cerca de unos niños jugando, capturé el sonido de una gran cantidad de pájaros, las melodías borrosas de un carrito de helados y el ruido del tráfico de la avenida Central Park West. Esta terminó siendo mi grabación predilecta. Bueno, la del Washington Square Park, con el jazz flotando en el aire, también me encanta.


Nueva York es impresionante. Cuna del disco, del garage, del hip-hop y del punk. Una ciudad abrumadora, de rascacielos enormes, multitudes, deliciosas pizzerías y muchos parques y museos. Fue la casa de Rothko, Larry Levan, Keith Haring, Ginsberg y Kerouac. También de sitios legendarios como CBGB, el Paradise Garage y el Village Vanguard. Y reúne una diversidad impactante de culturas y razas, idiomas y sonidos.